Archivo | abril, 2013

De cómo el amor nos salvó en los tiempos de guerra

23 Abr

archivos_imagenes_peliculas_a_amor-en-tiempos-de-colera_imagen30951A Mayela y la Rivers, mis compañeras de bote

La mañana del lunes recibí un correo de trabajo donde me solicitaban  una cita de uno de mis libros favoritos para alimentar nuestra web.

Sin pensarlo respondí con una de “El amor en los tiempos del cólera” que fue mi libro de cabecera cuando intentaba entender esos temas del corazón.

Recuerdo que lo leí por primera vez en mi secundaria y esperaba con ansias cada fin de semana para ir a alfabetizar, vacunar o a alguna movilización donde podía ver a aquel muchacho de ojos verdes que me gustaba y con quien nunca pude tener el honor de compartir un viejo barco huyendo de ninguna peste.

Por eso no le di la oportunidad de decirme la frase lapidaria que el capitán le hizo Florentino Ariza:

– ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?

Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.

– Toda la vida – dijo

Dos de mis colegas en la oficina respondieron, casi de manera simultánea con citas del mismo libro. Interesante, cómo ese libro marcó una parte de mujeres de mi generación.

Mujeres que crecimos en una Nicaragua en guerra con mil sueños por delante. Románticas, soñadoras, esperando por nuestro o nuestros Florentinos, porque me rehúso a creer que sólo tenemos un Florentino en la vida.

Y aquí me atrevo a tomar prestadas unas líneas del gran García Márquez en este mismo libro:”…lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites”. Una vez más Gracias Maestro, así en mayúsculas.

Sigamos soñando Maye y River.

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¿Para qué comunicar?

15 Abr

Mi formación inicial en periodismo me lleva siempre a recordar las famosas cinco preguntas que el Profesor Juan Molina nos explicaba con tanto énfasis durante  mis años en la Universidad Centroamericana (UCA): ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Cómo?, ¿Cuándo? y ¿Dónde?. Relevantes siempre en el ejercicio del periodismo, importantísimas para mi trabajo de comunicadora, pero creo que no tan relevantes como el ¿Para qué?.

¿Para qué? es una preguCREAparaqueblogs120413-01-504x325nta que hago y repito a diario con mis compañeros de trabajo y con nuestros clientes. ¿Para qué una nota de prensa?, ¿Para qué un comunicado?, ¿Para qué una estrategia?, ¿Para qué una página de Facebook?, ¿Para qué un blog?, ¿Para qué una llamada telefónica?, ¿Para qué una reunión? ¿Para qué una conferencia de prensa?, ¿Para qué esta columna? Y podría seguir con muchos para qués. La respuesta no es tan sencilla como la pregunta y, muchas veces, toma semanas responderla.

Para reponder esta interrogante debemos tener claridad de lo que queremos comunicar, ¿Cómo queremos comunicarlo?, ¿A quién?, ¿Cómo vamos a hacerlo?, ¿Dónde?, ¿Cuándo? y ¿Por qué?. Para qué es el objetivo o fin de nuestro producto o acto comunicacional y debemos responderlo antes de plantear cualquier escenario comunicacional.

Muchas veces, se cree que hay productos estándares y transversales para cualquier proyecto y es ahí cuando nuestro mensaje no es comprendido, o muchas otras veces ni siquiera logra llegar a su audiencia.

¿Cuántas veces hemos ido a reuniones de trabajo y nos encontramos siempre con mesas llenas de revistas institucionales, folletos o memorias anuales? ¿Cuántos de ustedes las han leído? ¿Las han leído por interés, porque les atrapó el contenido o porque no hay nada más que hacer mientras se espera por esa reunión o entrevista? Si las ha leído por interés, se habrá cumplido su objetivo, de lo contrario el aburrimiento le habrá ganado la partida a la comunicación.

En la medida en que entendemos el objetivo de la comunicación invertiremos mejor los recursos de la organización y lo más importante conseguiremos una efectiva comunicación. Una comunicación que ayudará a crear un estado de opinión acorde a lo que se plantea la organización. Así que la próxima vez que piense en comunicar recuerde ¿Para qué?