Los planes de comunicación en enero: las eternas cartas al niño Dios

7 ene

Los eneros son para las metas laborales lo que para diciembre son las cartas del Niño Dios. Listas enormes de propósitos. Y en comunicación, no cambia la cosa.

Reuniones con clientes para programar, planificar y evaluar. Enero y febrero son fértiles, muy fértiles el problema es que ya en marzo, comienza todo aflojarse y lo urgente se come lo importante.

Luego, viene la competencia de lo urgente vs. lo importante. ¿Cómo afrontar lo urgente, sin dejar lo importante de un lado? La respuesta se sencilla, pero a veces lo olvidamos, además de planificar, trazar metas semanales, mensuales y semestrales con indicadores de medición y evaluación.

Comunicacionalmente, debemos preguntarnos constantemente ¿para qué? Si no encontramos la respuesta inmediatamente, o si no abona al objetivo planteado, o a la crisis inmediata, es literalmente, gastar pólvora en zopilotes.

Aquí les dejo algunos consejos para hacer planes realizables:
• Determinar mensajes a comunicar (no más de tres).
• Listar actividades y productos recurrentes (efemérides importantes propias o asociadas).
• Identificar nuevas oportunidades y/o productos para instalar mensajes seleccionados y llegar a la audiencia previamente seleccionada.
• Crear indicadores de medición y evaluación aplicables y realizables.
• Mapear actores y ver qué rol juegan dentro de nuestro plan y dentro de nuestros objetivos.
• Presupuestar cada actividad y/o producto.
• Balancear meses, de tal manera que no hayan meses con excesivas actividades y meses de inactividad.
• Cuestionar y preguntar.
• Contextualizar. ¿Qué pasa en la ciudad, en el país, en el mundo?
• Disfrutar el trabajo.

Mucho de esto ya lo sabemos, pero por alguna razón, tendemos a olvidarlo. ¡Suerte!

#Gracias

19 dic

A mi mamá, Juanita, que desde chiquita me enseñó a dar las gracias y a todos y cada uno de mis compañeros de trabajo.

Muchas cosas he dicho de mi mama, pero una de las mejores lecciones que he tenido de ella o quizá de sus mejores herencias es dar las gracias. Y este ha sido un gran año, por lo que antes de pensar en los planes, proyectos, tareas, las dietas, los ejercicios que voy a hacer, o los sitios que quiero visitar en 2014 quiero cerrar el 2013 dando las gracias por varias cosas, pero especialmente por haber podido jugar con estos verbos:

1. Soñar. Aquí mi mama también lleva su parte. Los sueños son el primer paso para poder emprender lo que sea. Agradezco por las cosas que soñé y que se dieron, y por aquellas que llegaron sin ni siquiera calentar mi almohada pero que se dieron. Esos combos que vienen con la vida y que nos invitan a seguir soñando. También por los sueños que siguen en la lista y que tendrán su momento.

2. Seguir. Nunca darme por vencida. Siempre intentarlo, darle la vuelta, hasta que no se pueda más y ahí, dejarlo ir.

3. A dejar ir. Todo tiene su tiempo y no siempre se da lo que una quiere. Deja ir y deja actuar. Al final se da lo que se tiene que dar. Aquí cae aquello de “Be careful what you wish for”.

4. Compartir. Gracias por lo que he compartido con la gente y lo que la gente ha compartido conmigo. La vida sin compartir no tendría sentido. Aquí cito a los ositos cariñositos, “Sharing is caring”.

5. Celebrar. ¿Qué sería de mi vida sin las carcajadas en la oficina, con la familia, o los juegos con mis sobrinos? ¿Qué sería sin poder celebrar con esos hermanos de sangre y vida? Gracias por las risas y las carcajadas.

6. Reinventar. Situaciones, relaciones, compromisos, rutas, destinos, realidades. Arriesgarse a reinventarse siempre.

7. Llorar. No podría todo ser lindo. Muchas gracias por las lágrimas y por todos y cada NO que me pusiste en estos 365 días.

8. Despertar. Y actuar, desde el terreno que sea, pero abrir bien los ojos y actuar.

Y parte de mis retos del 2014 a jugar con la paciencia, espera y todos los otros sinónimos que puedan venir de ahí. Gracias por lo que que llegó y por lo que vendrá.

No hacen falta ollas para querer

30 may


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Uno de mis mayores orgullos es mi mamá. Lo he dicho en repetidas ocasiones y hoy, en ocasión de la celebración del día de la madre lo repito. A mi mamá le cuerea.

Una cosa que siempre tuve claro en estos días es que le puedo regalar cualquier cosa para su uso, para su disfrute, para su consumo. De estas tres categorías quedan excluídas: ollas, planchas, lavadoras, refrigeradoras, vasos, cubiertos y cualquier artículo que represente trabajo.

De pequeña le regalaba portarme bien un día de la semana, la manualidad del colegio, una flor o recitar un poemita. Más grande regresar a la casa a la hora covenida, o tal vez no salir un día. Ahora, le cocino a ella, sus hermanas y otras tías o vamos a comer rico.

Este año le voy a regalar tiempo, tratarla bien, mimarla, una buena plática y risas, muchas risas. Risas que ella multiplica con su optimismo y energía. También quiero compartir esas risas y ese tiempo con mis compañeras de trabajo y mis amigas, que son mamás, mamás en potencia, porque este 30 de mayo y todos los días es para compartir, dar y multiplicar. Para tratarlas bien.
#mejorTratameBien

Ilustración: Flor Marenco

De cómo el amor nos salvó en los tiempos de guerra

23 abr

archivos_imagenes_peliculas_a_amor-en-tiempos-de-colera_imagen30951A Mayela y la Rivers, mis compañeras de bote

La mañana del lunes recibí un correo de trabajo donde me solicitaban  una cita de uno de mis libros favoritos para alimentar nuestra web.

Sin pensarlo respondí con una de “El amor en los tiempos del cólera” que fue mi libro de cabecera cuando intentaba entender esos temas del corazón.

Recuerdo que lo leí por primera vez en mi secundaria y esperaba con ansias cada fin de semana para ir a alfabetizar, vacunar o a alguna movilización donde podía ver a aquel muchacho de ojos verdes que me gustaba y con quien nunca pude tener el honor de compartir un viejo barco huyendo de ninguna peste.

Por eso no le di la oportunidad de decirme la frase lapidaria que el capitán le hizo Florentino Ariza:

- ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?

Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.

- Toda la vida – dijo

Dos de mis colegas en la oficina respondieron, casi de manera simultánea con citas del mismo libro. Interesante, cómo ese libro marcó una parte de mujeres de mi generación.

Mujeres que crecimos en una Nicaragua en guerra con mil sueños por delante. Románticas, soñadoras, esperando por nuestro o nuestros Florentinos, porque me rehúso a creer que sólo tenemos un Florentino en la vida.

Y aquí me atrevo a tomar prestadas unas líneas del gran García Márquez en este mismo libro:”…lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites”. Una vez más Gracias Maestro, así en mayúsculas.

Sigamos soñando Maye y River.

¿Para qué comunicar?

15 abr

Mi formación inicial en periodismo me lleva siempre a recordar las famosas cinco preguntas que el Profesor Juan Molina nos explicaba con tanto énfasis durante  mis años en la Universidad Centroamericana (UCA): ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Cómo?, ¿Cuándo? y ¿Dónde?. Relevantes siempre en el ejercicio del periodismo, importantísimas para mi trabajo de comunicadora, pero creo que no tan relevantes como el ¿Para qué?.

¿Para qué? es una preguCREAparaqueblogs120413-01-504x325nta que hago y repito a diario con mis compañeros de trabajo y con nuestros clientes. ¿Para qué una nota de prensa?, ¿Para qué un comunicado?, ¿Para qué una estrategia?, ¿Para qué una página de Facebook?, ¿Para qué un blog?, ¿Para qué una llamada telefónica?, ¿Para qué una reunión? ¿Para qué una conferencia de prensa?, ¿Para qué esta columna? Y podría seguir con muchos para qués. La respuesta no es tan sencilla como la pregunta y, muchas veces, toma semanas responderla.

Para reponder esta interrogante debemos tener claridad de lo que queremos comunicar, ¿Cómo queremos comunicarlo?, ¿A quién?, ¿Cómo vamos a hacerlo?, ¿Dónde?, ¿Cuándo? y ¿Por qué?. Para qué es el objetivo o fin de nuestro producto o acto comunicacional y debemos responderlo antes de plantear cualquier escenario comunicacional.

Muchas veces, se cree que hay productos estándares y transversales para cualquier proyecto y es ahí cuando nuestro mensaje no es comprendido, o muchas otras veces ni siquiera logra llegar a su audiencia.

¿Cuántas veces hemos ido a reuniones de trabajo y nos encontramos siempre con mesas llenas de revistas institucionales, folletos o memorias anuales? ¿Cuántos de ustedes las han leído? ¿Las han leído por interés, porque les atrapó el contenido o porque no hay nada más que hacer mientras se espera por esa reunión o entrevista? Si las ha leído por interés, se habrá cumplido su objetivo, de lo contrario el aburrimiento le habrá ganado la partida a la comunicación.

En la medida en que entendemos el objetivo de la comunicación invertiremos mejor los recursos de la organización y lo más importante conseguiremos una efectiva comunicación. Una comunicación que ayudará a crear un estado de opinión acorde a lo que se plantea la organización. Así que la próxima vez que piense en comunicar recuerde ¿Para qué?

Mis 80′s

20 abr

Pertenezco a una generación particular. Crecimos en los 80 en Nicaragua. En medio de un conflicto bélico que implicó vivir con de una serie de limitaciones y con la “ilusión” de que el bendito y famoso “hombre nuevo” haría de nuestra vida y de las futuras generaciones algo simplemente maravilloso. Esa generación que aprendió a sumar contando granadas: 2 granadas +2 granadas= 4 granadas.

Era, tomando prestado el nombre de aquella serie cubana que hace poco un amigo me recordó “Algo más que soñar”. Vivíamos los sueños, probablemente con una carga grande de inconciencia, pero llenos de esperanza y tesón algo que falta bastante en estos días. Sigue leyendo

Responsabilizate por tus desechos

5 mar

Ilustración de Flor Marenco / Crea Comunicaciones

Me rehúso a aceptar que la basura forma parte del paisaje nacional. Que robará espacio a los ancestrales cedros, robles y madroños que bailan con el viento en las calles de Managua. Que competirá con nuestra flor nacional El Sacuanjoche o peor aún, que la reemplazará.  Tampoco quiero creer que su fétido olor secuestrará el aroma de los jazmines y corozos.

Pero la realidad impera y lo que está a la vista no necesita de anteojos. Calles convertidas en basureros, parques en los que juegan desechos en vez de niños, aceras donde corre, a la velocidad del viento la basura que sus transeúntes dejan y le roban espacio a aquellos que ilusamente quieren correr.

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